Las noticias de municipalidades, hospitales y grandes empresas de retail chilenas sufriendo secuestros de datos (Ransomware) ya no sorprenden. Los atacantes encriptan toda la información crítica y exigen pagos millonarios en criptomonedas para liberar los sistemas. Frente a esta pandemia digital, la ciberseguridad tradicional ha tenido que cambiar de paradigma.

El antivirus ya no basta

Históricamente, la seguridad se basaba en construir “muros” altos (firewalls y antivirus perimetrales). Sin embargo, en 2026, la premisa de los expertos es tajante: asume que vas a ser vulnerado. Un empleado hará clic en un correo engañoso o una vulnerabilidad de software (Zero-Day) será explotada.

Cuando el muro cae y el atacante entra, la única herramienta que separa a una empresa de la quiebra absoluta es su arquitectura de respaldos y recuperación.

La regla del 3-2-1 y la Inmutabilidad

No sirve de nada tener un disco duro conectado al servidor copiando archivos, porque el Ransomware también encriptará ese disco. Las estrategias modernas exigen:

  • Copias Inmutables: Respaldos en la nube que, por diseño de sistema, no pueden ser modificados ni borrados por nadie (ni siquiera por el administrador principal) durante un periodo de retención fijado.
  • Recuperación Automatizada: En el entorno actual (con metodologías de operaciones eficientes), levantar servidores caídos no debería tomar semanas de trabajo manual, sino que debe ser un proceso orquestado y rápido mediante código para minimizar el tiempo de inactividad de la empresa.

Si administras una red Pyme o corporativa, la pregunta de este año no es si tienes los datos seguros, sino qué tan rápido puedes restaurarlos desde cero si ocurre lo peor.

Por internet

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