Llevar señal 4G o 5G a los rincones más aislados de la geografía chilena —desde los cerros de la zona central hasta las quebradas del norte grande— implica un reto energético enorme. Muchas de estas estaciones base de telefonía celular se encuentran en lugares donde la red eléctrica de distribución tradicional simplemente no llega. Históricamente, la solución fue instalar generadores diésel autónomos en la base de la torre, lo que requería camiones de suministro constantes, generaba emisiones contaminantes y provocaba caídas del servicio cuando el combustible se agotaba.

La industria de las telecomunicaciones en el país está dando un giro radical hacia la sustentabilidad mediante el despliegue de Sistemas Híbridos Off-Grid impulsados por energía fotovoltaica y almacenamiento en litio.

Aprovechando el boom de las energías renovables, las operadoras están rodeando la base de sus antenas rurales con matrices de paneles solares de alta eficiencia. La energía capturada durante el día alimenta los equipos de transmisión y carga bancos de baterías de litio de última generación. Estas baterías son capaces de sostener el funcionamiento ininterrumpido de la antena durante la noche o en días de alta nubosidad. Este cambio tecnológico no solo reduce a cero la huella de carbono de la estación de red, sino que garantiza un uptime (disponibilidad) del 99.9%, aislando la infraestructura de telecomunicaciones de los cortes de energía y asegurando que las comunidades rurales sigan conectadas incluso durante emergencias climáticas.

Por internet

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