Viajar por las carreteras chilenas o cruzar los canales australes solía ser sinónimo de desconexión absoluta. Las extensas zonas de sombra celular en rutas complejas como la Carretera Austral o los tramos interprovinciales del norte hacían imposible mantener una videollamada de trabajo o enviar un archivo pesado en ruta. No obstante, las principales flotas de buses interurbanos y empresas de conectividad marítima del país están rompiendo esta barrera mediante la adopción de Starlink Mobility.

El despliegue de antenas de panel plano de alta resistencia en los techos de los vehículos de transporte masivo está cambiando por completo la experiencia del pasajero. Estos equipos están diseñados específicamente para mantener la conexión con las constelaciones de satélites LEO (órbita baja) mientras se desplazan a velocidades de autopista, soportando vibraciones extremas, lluvia y viento racheado.

Para el usuario común, esto significa acceso a una red WiFi unificada a bordo con velocidades que superan los 100 Mbps, permitiendo no solo el entretenimiento mediante streaming, sino la continuidad del teletrabajo para quienes cruzan el país. Desde el punto de vista logístico y de seguridad, esta conectividad satelital en movimiento permite a las empresas de transportes mantener la telemetría en tiempo real de la máquina, el estado del motor, el monitoreo por cámaras de seguridad de la cabina y la comunicación directa con los servicios de emergencia, marcando un antes y un después en la resiliencia de la infraestructura de transporte nacional.

Por internet

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