Apenas nos estamos acostumbrando a ver el ícono “5G” en nuestros teléfonos, y la industria global de las telecomunicaciones ya está dando el siguiente salto: el 5G Advanced o 5.5G. Aunque en Chile el despliegue del 5G tradicional sigue expandiéndose hacia zonas periurbanas y rurales, las operadoras ya preparan sus redes core (núcleo) para esta actualización de software y hardware que promete multiplicar por diez las capacidades actuales.
¿Qué diferencia al 5.5G del 5G actual? El 5G prometió tres cosas: mayor velocidad, menor latencia y más dispositivos conectados. Sin embargo, el 5.5G es el estándar que finalmente materializará el “Internet de las Cosas masivo” (mIoT) y la automatización industrial crítica. Mientras que el 5G actual puede ofrecer latencias de 10 a 20 milisegundos, el 5.5G empuja ese límite por debajo de los 5 milisegundos de forma sostenida, con velocidades de descarga teóricas de hasta 10 Gbps y subidas de 1 Gbps.
El verdadero impacto: Minería, Puertos y Agrotech El usuario de a pie notará mejoras al ver videos en 8K o al usar cascos de realidad virtual en tiempo real, pero el verdadero cliente de esta red es la industria chilena. En la minería del norte grande, el 5.5G permitirá operar maquinaria pesada a cientos de kilómetros de distancia con un “feedback” háptico instantáneo, sintiendo la vibración del taladro como si el operador estuviera en la cabina. Además, introduce la capacidad de “Redes de Detección Conjunta” (Sensing): la propia señal de celular actuará como un radar, detectando el movimiento de drones o vehículos en la niebla sin necesidad de sensores adicionales.
La actualización hacia el 5.5G no requerirá levantar todas las antenas de nuevo; muchas mejoras se realizarán mediante actualizaciones de software en las estaciones base (RAN) y la asignación de nuevas bandas milimétricas, posicionando a Chile nuevamente como pionero tecnológico en la región.
